El arte de tomar decisiones

Hace muchos años vi una película llamada La Mosca. En ella, el personaje principal tenía un closet lleno con las mismas piezas de vestir: pantalón, camisa y saco, todos del mismo modelo y color. Él decía que de esta manera no perdería tiempo todos los días decidiendo que vestir, solo bastaría con tomar las piezas limpias del closet, y listo.

Recientemente leí que Steve Jobs, al igual que otras personas reconocidas como exitosas, usaba la misma vestimenta diariamente: un jean azul, una camisa negra de cuello alto y unos tenis. Para él la razón era simple: Este hábito reducía la cantidad de decisiones a tomar, y con ello tendría más energía al momento de tomar decisiones más importantes.

Por otra parte, el psicólogo Barry Schwartz, en su libro “La Paradoja de la Elección”, describe como tener muchas opciones puede paralizarnos, y cómo esto afecta nuestra capacidad para tomar decisiones. Schwartz explica que nuestro cerebro tiene un espacio de energía limitado el cual usamos para tomar decisiones, y a medida que estamos decidiendo durante el día, esta capacidad se va reduciendo. Es un gran esfuerzo el que hacemos al tomar decisiones conscientemente, por ello muchas veces permitimos que un hábito o rutina decida por nuestra mente consciente.

Si bien es cierto que la fatiga causada por la toma de decisiones existe, el cansancio no es el único factor que influye en este proceso. La falta de una buena nutrición, escasas horas de sueño reparador, nuestras inseguridades, preferencias y personalidad, también juegan un rol importante al momento de decidir.

A través de los años hemos aprendido a elegir usando un método racional, y esto sin duda nos ha traído a donde estamos ahora. Tal vez algunas veces esas decisiones fueron asertivas, otras quizás no tanto. Algunas generaron un alto nivel de estrés, mientras otras fueron fáciles, lo cierto es que tomamos cientos de decisiones cada día, ¿Cómo me visto hoy? ¿Qué debería hacer para desayunar? ¿Debería llevar el carro al taller esta semana o la otra? ¿Cuál marca de detergente debería comprar? y así se nos pasa el día, en una larga lista de pequeñas decisiones a tomar de la que generalmente, no estamos consciente. En menor o mayor grado, la toma de decisión afecta la tranquilidad de nuestra vida. Algunas tantas otras veces nos preguntamos que hubiera pasado si la elección hubiera sido otra, o nos arrepentimos justo después de haber elegido la opción “correcta”. Son varias las razones de que esto suceda: Elegimos inconscientemente, somos guiados por el hábito, inadvertidamente repetimos un patrón de conducta; nos dejamos llevar por las opiniones de otros, o simplemente solo tomamos en cuenta nuestra parte racional.

Somos seres complejos, no solo tenemos un cerebro para pensar y discernir a través del raciocinio. También somos seres sintientes, tenemos emociones, valores, preferencias, y creencias, que deben ser igualmente atendidos. Es por esto, que para tomar decisiones que honren a quienes realmente somos, y nos mantengan satisfecho en el tiempo, es fundamental conocernos muy bien. Ser conscientes de nuestras necesidades, valores, habilidades y preferencias. Descubrir cuales son nuestras falsas creencias y estar abiertos a nuevas perspectivas que nos ayuden a transformarnos. Dar el primer paso es siempre la tarea más difícil, pero una vez que lo damos, se genera una fuerza que nos impulsa a seguir adelante.

Si quieres profundizar en este tema te invito a leer mi libro, en donde conocerás los obstáculos que se enfrentan a la hora de tomar decisiones cómo superarlos, profundizarás en tu auto conocimiento, aprenderás sobre la influencia de tu entorno en tus elecciones, y muchos otros temas que te permitirán ser asertivo al momento de tomar decisiones y permanecer feliz con el resultado.

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